Descubre la Plaza Pedro Domingo Murillo, el verdadero corazón político, histórico y cultural de La Paz. Este espacio lleno de vida y memoria late al ritmo de la ciudad, envolviéndote en una atmósfera que combina la solemnidad del poder con el pulso cotidiano de su gente.
En el epicentro de la historia y el poder
Diseñada en 1558 por Juan Gutiérrez Paniagua bajo mandato del corregidor Ignacio de Aranda, la plaza nació como parte del trazado damero típico de las ciudades coloniales españolas
Rodeada por edificios emblemáticos —como el Palacio Presidencial (“Palacio Quemado”), la Catedral Metropolitana y el Congreso Nacional—, este sitio configura el entorno simbólico del poder estatal
Un cruce de caminos donde nació la independencia
Antiguamente conocida como Plaza Mayor, luego Plaza de Armas y Plaza 16 de Julio, fue renombrada en 1902 (u 1909) como Plaza Murillo en honor al líder independentista Pedro Domingo Murillo (1759–1810)
Aquí, el 16 de julio de 1809, Murillo lideró una insurrección recordada como la primera chispa anti‑colonial. Sus palabras antes de ser ejecutado en enero de 1810 —“Compatriotas, yo muero, pero la tea que dejo encendida ya nadie la podrá apagar” (“¡Viva la libertad!”)— aún resuenan en el imaginario colectivo boliviano
Monumento, arte y memoria viva
En el centro se alza un monumento neoclásico de bronce, obra del escultor italiano Ferruccio Cantella, que representa a la Madre Patria, acompañada de un soldado libertador y un león como símbolo de victoria y valor
Curiosamente, parte de su construcción se vio afectada cuando el barco que lo transportaba desde Italia naufragó, perdiéndose algunos elementos irreemplazables
Alrededor del monumento habitan figuras ornamentales: musas de las artes (pintura, arquitectura, música y escultura) y agrupaciones que simbolizan las cuatro estaciones del año
También destaca una placa de bronce marcada como Kilómetro Cero, establecida por decreto en 1962, que marca el centro geográfico del país
Centro de la ciudad: entre el pasado y lo cotidiano
Hoy, es un espacio sereno —pese a su carga simbólica— donde paceños y visitantes se encuentran, conversan, alimentan a las palomas, descansan bajo el sol o disfrutan del entorno
Patrimonio vivo: más allá de la plaza
Muy cerca se ubica la Casa de Pedro Domingo Murillo, convertida en museo en 1953. Allí se exhiben objetos de la época de la revolución: armas, documentos, arte sacro, objetos de uso cotidiano y mobiliario colonial y republicano
Es un espacio ideal para profundizar en la vida del prócer y el contexto de la Gesta Libertaria de 1809.
